
El hormigón es el segundo material más consumido del mundo y resulta de una mezcla de cemento, agua y áridos. Son precisamente los áridos los responsables de gran parte de la resistencia y la durabilidad del material. Elegir los áridos adecuados es fundamental para garantizar la calidad del hormigón producido: hay que considerar sus propiedades físicas y químicas, además de la granulometría y la forma de los granos, para obtener un hormigón con resistencia adecuada, buena trabajabilidad y durabilidad. En este artículo explicamos qué son los áridos y cuál es su importancia para la calidad del hormigón.
Qué son los áridos
Llamamos áridos a los materiales que, al inicio del desarrollo del hormigón, se añadían a la masa de cemento y agua para darle cuerpo y hacerla más económica. Hoy representan alrededor del ochenta por ciento del peso del hormigón. Además de su influencia beneficiosa en cuanto a la retracción y la resistencia, el tamaño, la densidad y la forma de los granos pueden definir varias de las características deseadas en un hormigón.
Es importante tener en cuenta que un buen hormigón no es el más resistente, sino el que atiende las necesidades de la obra en relación con la pieza que se va a moldear. Así, la consistencia y el modo de aplicación son, junto con la resistencia, factores que definen la elección de los materiales adecuados para componer la mezcla, que debe unir trabajabilidad con la dosificación más económica.
Origen y tamaño de los áridos
Dentro de esta lógica de coste-beneficio, los áridos deben tener una curva granulométrica variada y proceder de yacimientos cercanos al lugar de la dosificación. Esto implica una regionalización en los tipos de piedras trituradas, arenas y cantos rodados que pueden formar parte de la composición de la dosificación.
En cuanto al tamaño de los granos, pueden dividirse en gruesos y finos. Se considera grueso todo árido que queda retenido en el tamiz número 4 (malla cuadrada con 4,8 mm de lado) y fino el que logra pasar por ese tamiz.
Clasificación de los áridos
Los áridos también pueden clasificarse como artificiales o naturales. Son artificiales las arenas y piedras procedentes de la trituración de rocas, ya que requieren la intervención humana para modificar el tamaño de los granos. Como ejemplos de naturales, tenemos las arenas extraídas de ríos o barrancos y los cantos rodados, que son piedras del lecho de los ríos.
Otro factor que define la clasificación de los áridos es la masa específica aparente, que permite dividirlos en ligeros (arcilla expandida, piedra pómez, vermiculita), normales (piedras trituradas, arenas, cantos rodados) y pesados (hematita, magnetita, barita).
Debido a la importancia de los áridos dentro de la mezcla, se necesitan varios ensayos para su utilización, que sirven para definir aspectos como:
- Granulometría
- Masa específica real
- Masa específica aparente
- Módulo de finura
- Terrones de arcilla
- Impurezas orgánicas
- Materiales pulverulentos
- Entre otros
La ABNT (Asociación Brasileña de Normas Técnicas) es el organismo que define estos ensayos y sus formas de ejecución. Los resultados determinan la aprobación o no de los áridos para su uso en el hormigón.
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