¿Cómo funciona la trazabilidad del hormigón?

La trazabilidad ha sido una palabra inevitable en los últimos años en diversas áreas de actividad. Y nosotros, los productores de hormigón, sabemos lo importante que es contar con trazabilidad para la seguridad de nuestras operaciones.
En medio de un ecosistema complejo, formado por proveedores, colaboradores, empresas prestadoras de servicios y sistemas de información, surge la pregunta: ¿qué niveles de trazabilidad merecen mayor atención? A continuación, recorremos las seis principales etapas operativas en las que la trazabilidad del hormigón está presente.
1. Recepción y ensayo de los materiales componentes del hormigón (MCH)
Los proveedores entregan los materiales en grandes cantidades. De acuerdo con la norma ABNT NBR 12655, el productor de hormigón debe conservar los informes de ensayo de los materiales componentes correspondientes a cada carga, ya sean suministrados por los propios proveedores o realizados internamente.
2. Trazabilidad de la calibración de las básculas
La norma ABNT NBR 7212 establece que los equipos se calibren en el momento de la instalación y, a partir de entonces, en intervalos de como máximo seis meses. La calibración garantiza que el hormigón entregado corresponda a las especificaciones de laboratorio y evita pérdidas de inventario.
3. Trazabilidad de la dosificación de las cargas
Las desviaciones aceptables varían según el material. En general, se admiten 3% para áridos y agua, 5% para aditivos y 1% para el cemento. Los sistemas automatizados deben registrar las pesadas, mientras que los procesos manuales exigen mediciones debidamente documentadas.
- Áridos y agua: desviación aceptable de hasta 3%
- Aditivos: desviación aceptable de hasta 5%
- Cemento: desviación aceptable de hasta 1%
4. Trazabilidad de la entrega
Las adiciones de agua durante el trayecto exigen una documentación rigurosa. Los sistemas de seguimiento de flota, como Fleet, ayudan a asegurar que la entrega se realice dentro de los 150 minutos posteriores al mezclado, además de evitar paradas no autorizadas y la descarga irregular del material.
5. Trazabilidad en la obra
En obras de gran tamaño, es necesario mapear los lugares de descarga de cada camión. Este registro permite identificar con precisión las cargas problemáticas y la zona de la estructura en la que se aplicaron.
6. Control tecnológico del hormigón
El muestreo debe realizarse cada 50 m³ o, como mínimo, una vez al día, conforme a las normas NBR 16886 y NBR 5738.
Hacer un seguimiento cercano de todos estos niveles de trazabilidad fortalece la seguridad, la calidad y la confiabilidad de la operación, desde la recepción de las materias primas hasta la aplicación del hormigón en la obra.


